La “Antígona” más humana

 In Críticas

Con unos meses en “standby” (tampoco la programación en Tenerife ha dado mucho de sí…y la que nos espera tampoco) vuelvo a “MardTeatro“. Me traslado a Las Palmas (inevitablemente) para disfrutar de “Teatro de la Ciudad“, un proyecto donde tres directores han puesto en escena tres tragedias griegas: “Edipo Rey” dirigida por Alfredo Sanzol, “Medea” por Andrés Lima y “Antígona” por Miguel del Arco.

Entradas agotadas o casi agotadas, a pesar de ser clásicos (eso sí muy contemporáneos) y la asistencia de público joven, algo que me satisface enormemente…evidentemente esa labor se la ha ganado el “Teatro Cuyás” a pulso.

Pero vamos a la propuesta de Miguel del Arco, con el cual cada vez me cuesta más ser objetivo, hecho que comenté en el artículo “La razón de ser Kamikaze”. Desde luego el hambre me ha quedado saciada durante un tiempo, hasta el próximo proyecto de la compañía…bueno eso creo.

Presidiendo una luna llena hermosa, Del Arco nos introduce sin anestesia en la tragedia de “Antígona”, y no hace falta haber leído la historia de Sófocles porque la virtud del texto es que llega sin necesidad de analizarlo, es como si ya esta tragedia estuviera en el subsconciente humano y huele a algo cercano…casi vivido. Es la capacidad de llegar al público, algo que por ejemplo, creo que no consigue “Medea” de Lima, que llega al público más por la puesta en escena y el lucimiento de Sanchez Gijón. Y llegar al público no quiere decir hacer un texto fácil y sin análisis, no…el texto es muy reivindicativo y como siempre muy humano, cercano, caminando por el poder político, el discurso, la identidad y la razón. El hecho de que Creonte sea una mujer (interpretada superlativamente por Carmen Machi) y madre, hace que el enfrentamiento con Antígona (portentosa y frágil a la vez) sea de igual a igual. La batalla entre las dos se traduce en un duelo interpretativo de altura…y hace que los dos personajes sean más humanos y cercanos que nunca. Hay dos escenas donde se ve claramente…el cuasi viaje astral de “Antígona” donde la cueva se transforma en un globo blanco, es mágico, súblime tanto por lo que relata “Antígona” como por como resuelve teatralmente del Arco ese momento. Desde ya, ese episodio forma parte de mi viaje como ser humano, como cuando visitas un lugar que va a ser dificil que olvides. El otro momento es la muerte de Hemón (hijo de Creonte). Que mejor forma de extraer la humanidad de Creonte que con la muerte de un hijo, seguramente si Creonte fuera hombre no sería para nada lo mismo.

Aunque el enfrentamiento Antígona/Creonte centra mucho la función…el montaje tan emocionante y frenético queda respaldado con un buen reparto, algo a que nos tiene acostumbrado Del Arco, que con el pasar de los años ha creado un equipo sólido que lo da todo en cada función. A destacar Jose Luís Martínez, como guardia, con un aire tragicómico que casi se convierte en un punto de inflexión en la obra, y por otro lado Cristóbal Suárez que muestra un Tiresias, casi en trance, que puede parecer exagerado, pero a mí todos los brujos me lo parecen.

La puesta en escena ayuda mucho, es sobria, oscura, presidida por ese globo donde se proyectan la luna, la cueva, el propio coro. Ahm…si el coro…el coro se muestra a veces como un mero espectador de la tragedia porque se mueven al ritmo que marca Creonte, escondido tras las cortinas en los momentos de enfretamiento. Poco interviene salvo esos momentos musicales que recuerdan a “Misántropo”.

En fin, teatro, esto es puro teatro y así lo decidió el público (que al final es quien decide) en la última función de “Antígona” puesto en pie. Y ahora a esperar por “Hamlet” que se estrenará el mes que viene en el Teatro de la Comedia en Madrid y que por fortuna el Teatro Cuyás programará en junio.

Estado: Impaciente

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