“La gran depresión”: El revulsivo terapéutico

 In Críticas

Recientemente estrenada en Fuerteventura y colgando el cartel de “no hay localidades”, función tras función, llegó a Tenerife “La gran depresión”. Una comedia que es pura evasión y que como revulsivo terapéutico recomendamos su administración. Estará de gira por Canarias hasta julio y después dará el salto a la península.

La obra cuenta la historia de dos amigas que no se ven hace ocho años. Marta y Manuela son antagónicas (aunque Manuela siempre se quiso parecer a Marta) pero eso no ha impedido forjar su amistad. Una reciente crisis matrimonial, con intento de suicidio incluido, por parte de Marta harán que se reencuentren y revisen tiempos vividos. Fracasos, hombres, engaños, superación, abandono, fidelidad, éxito…con una enorme dosis de nostalgia y en el fondo la sombra de la soledad.

Disparatado “vodevil” que sigue funcionando en escena

Félix Sabroso y Dunia Ayaso escribieron hace más de diez años este disparatado “vodevil” que sigue funcionando en escena. El uso de unos diálogos vivos que imponen un ritmo chispeante, las situaciones alocadas al borde del absurdo junto a la incontinencia verbal hacen que el patio de butacas se inunde de risas y carcajadas. Todo ello con aroma de “high class”.

Otro elemento indispensable para que funcione el espectáculo es la pareja de actrices. En su momento, Loles León y Bibiana Fernández dejaron su sello en una larga gira por todo el país que recuerdo recaló en Tenerife. Desde luego retomar el montaje ha hecho necesario que la química de dos actrices emanara en escena y creo que Félix lo ha conseguido con creces. Antonia San Juan como Manuela y Nuria Roca como Marta conforman una olla a presión siempre a punto de explotar. Antonia lleva el peso en la mayoría de las escenas y ha compuesto una Manuela auto engañada, lúcida pero desequilibrada en el fondo. Son elementos que utiliza para mostrar de nuevo su incontenible dominio en la comedia. Y en el otro lado, Nuria Roca, cuyo debut en las tablas es más que lucido, puesto que sostiene muy bien las replicas de San Juan demostrando que hay un gran equipo en escena, algo básico en un enfrentamiento de dos mujeres de armas tomar.

Antonia San Juan y Nuria Roca una olla a presión a punto de explotar

La cuidada escenografía de Carlos Santos, donde destaca el enorme vestidor de Marta, envuelve a las dos actrices en ese universo de delirios y derroche a la que se suma la iluminación de Juani González y un poderoso diseño gráfico de Jau Fornés.

“La gran depresión” convierte un reencuentro en una vía de escape que el espectador agradece con una buena ración de risas y aplausos, que falta nos hace a muchos. Al menos uno abandona el teatro con el rictus “relajadito” y con la terapia consumada: El teatro también es evasión (y delirio).

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