Despertar al compromiso

 In Críticas

Nos acercamos el viernes pasado al Paraninfo Universitario para disfrutar de la obra “De hombre a hombre” de Insularia Teatro. Estrenada en 2015, con varios premios a sus espaldas (fue Primer Premio y Premio del Público del Festival de Teatro de Calle “Noctívagos” en Oropesa-Toledo) y con cierto recorrido internacional, Mardteatro no había tenido la oportunidad de ver el primer trabajo de esta compañía canaria que esta llenando las salas con “Federico & Salvador”.

“De hombre a hombre” es la historia de un profesor, Juan Manuel, que enseña literatura a sus alumnos. Uno de ellos queda cautivado por la particular maestría del profesor, Andrés, que inteligentemente reta al maestro con conversaciones nada banales, algunas íntimas, acrecentando una relación que cruza la línea entre el ¿amor y el delito?. Cada espectador interpretará lo que crea haber visto, si amor “platónico” o amor verdadero. Lo que esta claro es que el texto excepcional de Mariano Moro, complejo debido a la diversidad de temas que aborda, navega con mucha sensibilidad, pero sin perder contundencia, por el enfrentamiento al crecimiento personal. Desde el reconocimiento de nuestra opción sexual, pasando por la sociedad, la iglesia, la literatura (cultura), etc. “instituciones”, digamos, que nos han formado como persona para bien o para mal, o que al menos alguna vez han pasado por nuestras vidas. Es sin duda la riqueza del texto de Mariano Moro la que nos atrapa durante toda la representación.

Los actores que dan vida a Juan Manuel y Andrés, son César Yanes y Leandro González, respectivamente. Ambos se enfrentan con valentía a un texto que defienden con solvencia, consiguiendo que el espectador asuma con facilidad la esencia del texto. La dirección de Lioba Herrera, a pesar de tener una escenografía sencilla, utiliza de forma adecuada los elementos escénicos, con transiciones fluidas. A destacar la idea de proponer al público como si fuera el alumnado de Juan Manuel, elemento que facilita al espectador transitar por la complejidad del texto de Moro.

Estamos ante una obra de esas que puedes comentar en buena compañía porque tiene, hablando coloquialmente, “mucho donde cortar”, una historia que simplificarla a una relación entre dos hombres, sería tener una visión sesgada e injusta de un texto lleno de sensibilidad y compromiso.

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