“El último habitante del planeta” entre pandemias y reflexiones

 In Críticas

Que ganas teníamos de disfrutar de un auténtico “cabaret” contemporáneo repleto de elementos clásicos: El maestro de ceremonias, la “diva”, los bailarines llenos de ambigüedad, la magia,…. Todos mirando de frente a la pandemia que nos ha tocado vivir. Esto y más es “El último habitante del planeta”, con cuyo encanto (y desencanto) logró arropar al público asistente el pasado fin de semana en el Espacio La Granja.

Dante de Montiel (“alter ego” de Jose Carlos Campos) se encuentra confinado en un camerino, más bien un trastero, en plena crisis del coronavirus. Es un refugio lleno de recuerdos (paredes con carteles de obras donde Campos fue protagonista: “Reyes que amaron como Reinas” o el monólogo “Juegos con cicuta”). Le acompaña un maniquí llamado Lilith (“ooh, Lili Marlen!!”) con el que reflexiona sobre lo que nos ha arrebatado la pandemia (“Echo de menos tocar, notar la piel”…dice Dante). La amargura, la decepción…se ocultan tras la frivolidad y la picaresca. El alcohol (…y a veces la vaselina) es el único escape ante la dramática situación…al que se unen las canciones (de Mastretta, Radio Futura, La Casa Azul,…).

Reflexiona sobre lo que nos ha arrebatado la pandemia

El texto construido por Jose Carlos Campos y Auxi Campos divertido y frívolo pero con honda reflexión va tejiendo juegos de palabras de manera asombrosa, virtud que ya apreciamos en “Juegos con cicuta” (una “delicatessen” para el recuerdo). El texto da pie a un cabaret realizado con pulcritud, delicadeza y sin duda muchísimo amor al arte nacido en Francia. A veces recuerda a “The Hole”, otras a “El intérprete” y por supuesto a “Le Crazy Horse” de Paris, donde Jose Carlos estuvo como maestro de ceremonias antes de la pandemia. Sin duda es una combinación de elementos, extremadamente cuidados, con una visión personal del artista canario.

Lo que ofrece Jose Carlos en escena es pura emoción. Cuando reflexiona, cuando canta, cuando baila, cuando se transforma…brinda momentos inolvidables como esa interpretación libre de “El cisne negro” o la versión “Life on Mars” del gran Bowie. Junto a él, ella, la “diva”…la diva divina, Sonia Santana, que navega entre la “femme fatale” y la inocencia más pícara…pelos de punta en ese “Roxanne” de The Police (versión francesa incluida) donde aflora una “dominatrix” embutida en un vestido negro envidia de muchas y muchos.

Todo ello empaquetado de manera exquisita

Y no hay cabaret que se precie sin bailarines. Por un lado, Nadina de Armas, campeona de España en “Pole Dance”, esa disciplina en barra fija vertical que puso de moda la JLo, y que aquí se muestra en todo su esplendor. Y por otro, Cristina Pérez y Sergio Pérez que juegan con distintos roles dominando desde el “charlestón” al “reggaeton”. Junto a ellos, el violinista José Luis Montesdeoca magnífico en su interpretación de “Roxanne”.

Todo ello empaquetado de manera exquisita, porque tanto escenografía como vestuario (versátil y excesivo), son de una calidad notable. La iluminación de Iban Negrín es un hermoso trabajo donde los filtros y las formas juegan un papel fundamental, y aquí la labor con Nadina de Armas es digna de elogio.

Agradecer al Espacio La Granja la programación de este espectáculo que deseamos tenga otra oportunidad en Tenerife (y resto de islas). Desafortunadamente sólo unos sesenta “habitantes” disfrutamos de este cabaret “in streaming” (aquí “on live”) e “in extremis” (of course) y obviamente desde Mardteatro os recomendamos su deleite. Eso sí, siempre “on safe” habitantes.

 

 

 

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