“Las Cosas Extraordinarias” y el “way of life”

 In Críticas

Tras un intenso fin de semana que iremos desgranando estos días, Mardteatro estuvo en el Teatro Lara (Madrid) donde disfrutamos de “Las Cosas Extraordinarias”. La obra es un monólogo de Duncan MacMillan dirigido por Pau Roca y que interpreta Brays Efe.

Sin duda, nos atraía por un lado, el magnífico texto de MacMillan y por otro ver a uno de los actores más mediáticos del momento, Brays Efe (que interpreta a “Paquita Salas” en la conocida serie de Netflix). Incluso íbamos algo temerosos por si nos topábamos con un producto extremadamente comercial pero por fortuna no fue así.

El hermoso texto de “Las Cosas Extraordinarias” nos cuenta la historia de un niño de 6 años (hasta la actualidad) que lleva elaborando una lista interminable de cosas maravillosas (“los helados”, “el color amarillo”, “Freddie Mercury”, etc.). Dicha lista surge desde el momento que su madre intenta suicidarse, y el niño decide crearla como mecanismo para gritarle bien fuerte a su madre, que hay muchas cosas por las que vale la pena vivir. Al final va a ser la medicina con la que se enfrente a la vida en sus diversas etapas, sobre todo en momentos trascendentales (la universidad, el primer amor, su familia, etc.). Desde anécdotas en primera instancia poco significativas, el texto aborda temas sumamente trascendentales como el suicidio, la depresión, las decisiones morales…y lanza preguntas al público, de manera casi subliminal, que nos hacen plantear si con la existencia de esas cosas extraordinarias porque a veces se nos tuerce el camino de la vida.

La relación con el público es fundamental. Este se encuentra alrededor del actor, en un circulo muy íntimo que lo hace estar muy pendiente de la historia. Parte del mismo es copartícipe de esa lista de cosas extraordinarias que el propio Brays se ha encargado de repartir antes de que comience el espectáculo y que alzaran voz en alto cuando él las enumere. Otros le ayudaran a dar vida a personajes clave en su vida (el padre, su novio, su profesora…). Todo ello hace que el espectáculo se sostenga en cierta dosis de complejidad para el actor, que se debe enfrentar a cualquier situación sobrevenida (las reacciones humanas son imprevisibles). Brays le sobran recursos para ello y se nota. Sabe que camino elegir y lo hace de manera firme y rotunda llevando al público de la mano sin que este se de cuenta. Demuestra que hay momentos para la risa y también para el sentimentalismo pero sin caer en lo dramático (aunque se toquen temas que puedan serlo). La obra transcurre de manera sosegada, bien medida pero llena de emoción y delicadeza. Y ese tono lo consigue Efe bajo la dirección de Pau Roca (intérprete en la versión catalana) sobre un texto y montaje que desde luego no es sencillo y les obliga a calibrar continuamente las situaciones que inducen a una obligada improvisación.

“Las Cosas Extraordinarias” es un caramelo para cualquier actor, no sólo por el montaje, también por lo fascinante de un texto lleno de ternura y sensibilidad que hacen que merezca la pena su disfrute. Esperemos que tenga larga vida tanto fuera como dentro del Lara.

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