“Mary said what she said”: Sinónimo de resplandor…Isabelle Huppert

 In Críticas

Aún perdura el relámpago que estalló el fin de semana pasado en el Teatro Valle Inclán de Madrid. Privilegio de pocos conseguir una de las entradas, agotadas en 20 minutos (con tensión  y sudor incluidos) para las tres funciones que ofrecía el montaje de Robert Wilson, “Mary said what she said” protagonizado por la diva francesa Isabelle Huppert. Sala expectante ante uno de los acontecimientos teatrales de la temporada en Madrid (ya lo fue en el Grec de Barcelona hace unos meses) con la presencia de Marisa Paredes y Alfredo Sanzol (recién nombrado director del Centro Dramático Nacional) en butacas cercanas.

La obra es un monólogo en primera persona de la reina María I de Escocia, ejecutada por orden de su prima Isabel I de Inglaterra. En una hora y veinte minutos paseamos por la vida complicada de esta reina llena de rabia, que pasó veinte años en cautiverio. Aunque el texto de Darryl Pinckney se centra más en ese episodio de odio contra su prima acusadora y acosadora. Con un caos programado y cierta dosis de aturdimiento Pinckney convierte la locura de María Estuardo en poesía, que domina la Huppert con cotas sublimes de elegancia. La actriz surge de negro en un escenario donde predomina el blanco y el azul creando un ambiente de irrealidad que ella realza con sus movimientos de autómata, deshumanizando el personaje. El director Robert Wilson continua jugando con el minimalismo que le ha dado fama mundial, creando una atmósfera fría de incuestionable belleza (deslumbrante la escena en medio de la niebla con una gasa que la bloquea, puro surrealismo sobrehumano).

Pero capítulo a parte es el alarde actoral de la estrella francesa acompañada de la música de Ludovico Einaudi, un duelo actriz/músico que es apabullante. Su voz se funde con la música excelsa que ha compuesto Einaudi para esta pieza teatral. La Huppert tiene un dominio de su voz que es extraordinario, una voz llena de matices y colores con la que juega sin ningún impedimento, desde una velocidad de vértigo (que imposibilita seguir los subtítulos…a veces innecesarios porque su voz lo dice todo) a un susurro que hipnotiza. Este juego vocal hace que este monstruo de la escena te envuelva y emocione durante toda la función. Junto a su voz los movimientos de la boca, los brazos y manos llenos de delicadeza (repetitivos también, como escondidos en una coreografía) acentúan el magnetismo de su interpretación.

Desde luego, por la respuesta del público y la salida hasta en cuatro ocasiones de Isabelle “Estuardo” Huppert, catapultan su interpretación como una sombra alargada de la reina atormentada, una especie de resplandor, que como los eclipses, sólo podemos disfrutar cada cierto tiempo.

 

 

Recent Posts

Dejar un comentario

Start typing and press Enter to search