“Pescador”: Poesía con alma desde el otro lado del océano

 In Críticas

Asistimos, hasta el momento, a una de las propuestas más sensibles de esta edición de la Muestra Escénica Iberoamericana (MEI) en Teatro El Sauzal. Desde Chile la compañía Silencio Blanco exhibe en “Pescador” un hermoso homenaje a esos hombres solitarios, incansables frente a la inmensidad del mar.

Nuestro personaje es una marioneta que aunque no lo crean tiene alma. Eso sí, solitaria, enfermiza, algo cansada debido a la dureza de su trabajo. Le acompañan en escena su inseparable barca y sus redes, además del muelle donde atraca y un artilugio que compone un bandada de gaviotas. Todos estos elementos parecen estar realizados de manera artesanal. No olvidemos que nuestro pescador esta hecho de papel de periódico y es manejado con palillos chinos. Esta forma de entender la escena es una de las señas de identidad de la compañía que honra los oficios artesanales en extinción, ahogados por la globalización.

Por otro lado están los actores, cinco en total, enfundados en negro pero que no ocultan su excelente trabajo físico, lleno de poéticos y delicados movimientos, milimétricamente coreografiados. Estos, además de poner el alma en nuestro protagonista, se convierten en el mar tranquilo pero también enfurecido. La pulcritud es tal que por momentos el espectador queda fascinado por la acción, olvidando la presencia de los mismos en escena.

Todo este conjunto unido a un uso del sonido admirable, desde el constante murmullo del mar que nos acompaña en todo momento hasta los pequeños pasos de nuestro protagonista, sin olvidar la luz que va de tonos azules “lunáticos” (compañera fiel del pescador) hasta blancos y ocres hacen que “Pescador” sea una pequeña joya con profunda carga poética que se disfruta sin palabras, con un silencio que nos seduce.

 

 

 

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