La revolución y la metáfora

 In Críticas

Se iniciaba el pasado fin de semana la 16ª Edición del Festival de Teatro Contemporáneo Encuentros en el Teatro Victoria de Santa Cruz, un teatro que hay que reivindicar como lugar donde se desarrollan las propuestas más “contemporáneas” de pequeño y mediano formato en Tenerife (junto al Leal.Lav en La Laguna). La programación se sucede todos los fines de semana y en el caso del Festival será hasta el 17 de junio.

Sin ir más lejos, la apuesta de la Fundación Agrupación Colectiva FAC lo era. “My Low Cost Revolution” ya tiene un subtítulo que lo dice todo “justificaciones del porqué soy una radical de mierda”. Durante la pieza lo dejan bien claro, han intentado ser radicales pero la sociedad en la que vivimos hace imposible conseguir ni a corto ni a largo plazo este objetivo, tiene más que ver con la existencia del ser humano. Hay una línea entre la resignación y el inconformismo más radical, que es continuamente boicoteada a lo largo de los 75 minutos de esta revolución “low cost”, que puede serlo por los recursos empleados pero no así en el resultado. Con un texto brutal, donde no se escapa ni los políticos, ni el capitalismo, ni la sociedad de consumo…ni siquiera tu mismo, hilvanando unos monólogos llenos de lúcidez aderezados de humor inteligente (un poco oscuro y a veces enloquecido) hacen que el espectador se pregunte que “pinta” en esta sociedad enferma, ¿de que lado esta? ¿del que calla y otorga o del que lucha y pasa a la acción?. Planteamientos de una sociedad cada vez más deshumanizada donde eres un número entre un millón (mejor decir, entre miles de millones).

La puesta en escena juega con muchísimos elementos de las artes escénicas: Danza, diría incluso “teatro físico”…muy físico, con lecciones de anatomía humana incluidas; música en directo y canto “en un mundo ideal y no tanto”; proyecciones con momentos gloriosos, como el disparo continuo de sentencias “radicales” en pantalla que casi no da tiempo a leer, junto a unos sonidos guturales estridentes que no dejan tiempo a la concentración del espectador reflejo otra vez de la sociedad en la que vivimos. Y todo ello coronado por tres actrices jóvenes (lo resalto porque son casi la esperanza de un relevo generacional en la contemporaneidad de un arte, que queremos que perdure unos siglos más): Glòria Ribera, Paula Sunyer y Agnés Jabbour formadas en el Institut del Teatre de Barcelona que derrochan una naturalidad y sinceridad sorprendente (a veces hasta inquietante) jugando con la ironía y la provocación ofreciendo un conjunto que rebosa sinceridad y reflexión pese a que nos pueda parecer caótico desde un punto de vista simplista.

Desde luego, Francesc Cuéllar ha construido una revolución metafórica y efectiva trasladando al espectador dudas sobre sus valores y razón de ser aunque sea con una sonrisa en los labios.

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