Derqui te arrima peligrosamente a “Calígula”

 In Críticas

En un fin de semana marcado por la imprevisible llegada de “Leslie”, las tornas se cambiaron y lo que si presenciamos en el Teatro Guimerá fue un huracán escénico llamado “Caligula“. Una notable representación marcada por una fabulosa interpretación de Pablo Derqui.

Esta versión de la obra de Albert Camus, nos muestra la historia de un emperador que siempre ha fascinado al público y este fin de semana lo volvió a lograr bajo la dirección de Mario Gas. La historia comienza cuando “Calígula”, después de la muerte de su hermana y amante, Drusila, reaparece desquiciado reflexionando sobre el sentido de la existencia, la búsqueda de lo imposible (la luna como símbolo sublime de ello), la libertad desde el poder que se le ha otorgado. Todo ello le lleva a torturar, asesinar, matar de hambre a su pueblo que queda inmerso en un estado de terror continuó durante los tres años que perduró su “reinado”. Lo peor de todo es que no estamos ante un simple tirano víctima de la locura sino más bien de una lucidez llevada a extremos delirantes. “Calígula” a fin de cuentas analiza la existencia del ser humano de manera aterradora, a través de un texto que nos lleva a reflexionar sobre el mismo.

Sin embargo, la clave del éxito de este montaje es la arrolladora interpretación de Pablo Derqui, llena de contrastes propia de la personalidad del emperador. Derqui consigue un “Calígula” cercano al espectador, siendo capaz de empatizar con él, ¿como lo consigue?, pues no lo sé, lo hace de forma soberbia, con una dicción exquisita y navegando por todos los estados de ánimo del emperador romano. Esto provoca que el resto del reparto actoral brille menos que el principal con ciertos desequilibrios en algunas escenas. A destacar Mónica López, en una escena final en la que conoce irremediablemente su destino a manos de su amante, pero que a pesar de todo ama y aconseja, y por otro lado Xavier Ripoll, un Helicón como criado fiel que ayudará a su amo en la búsqueda de lo imposible. Es curioso que los dos actores más cercanos al protagonista estuvieran tan convincentes aunque el resto defendió sus roles: Borja Espinosa (como Quereas), Bernat Quintana (el joven criado Escipión) y los senadores conspiradores Pep Ferrer, Pep Molina, Anabel Moreno y Ricardo Moya.

La escenografía de Paco Azorín, recreando un palacio con una plataforma inclinada (junto a un vestuario donde predomina el blanco, que recordaba  a la Italia de Passolini), podía resultar fría pero es totalmente resolutiva, en escenas como la sauna o como el desmelene de “Calígula” como diosa Venus, transformado en esta ocasión en el Bowie de Ziggy Stardust a ritmo de “Let´s Dance”  y acompañado de otros “locos” de nuestra “iconografía popular”: El Joker y la Máscara.

“Calígula” era una de las obras más esperadas del “Festival de Tenerife” y desde luego, creo que no defraudó a los amantes del teatro, que llenamos la platea del teatro santacrucero. Aún quedan propuestas en su programación muy interesantes. Nos vemos en los teatros.

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