Mapas llena de emociones una isla del atlántico sur

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Si la primera edición de Mapas, el mercado de las artes performativas del atlántico sur había sido un rotundo éxito, la segunda da un salto exponencial en múltiples aspectos y las cifras hablan por si solas: Más de 15.500 personas han asistido a los 56 espectáculos programados, las 164 agrupaciones artísticas participaron en más de 3.500 reuniones de negocio y la repercusión en redes sociales se ha incrementando enormemente haciendo de este mercado un instrumento que ayuda a que artistas de tres continentes circulen por todo el mundo creando un negocio que de otro modo, haría muy difícil la conexión en un archipiélago, vinculado a África y Latinoamérica, pero con una importante barrera geográfica.

Junto a las ruedas de negocio y encuentros de cada mañana, la tarde se convertía en una fiesta de las artes escénicas y la música. Un hervidero de programadores, artistas y público que se reunía en torno a los templos de la cultura en Santa Cruz: Auditorio de Tenerife, Teatro Guimerá, TEA y la incorporación de la Sala La Granja, para disfrutar de una programación de muestras artísticas donde ha predominado la calidad de las propuestas, al menos eso es lo que hemos palpado en Mardteatro y que reafirman desde amigos a conocidos, pasando por los propios artistas y algún programador.

Mapas se ha caracterizado por un viaje de emociones que fue en aumento a medida que iban pasando los días, una emoción incapaz de apagarse pese al cansancio, una delicia para cualquier amante de las artes escénicas, una manera de saciar (casi en forma de sobredosis) el hambre de unas proposiciones repletas de sentimientos exaltados. El primero de esos sentimientos, la violencia y el porqué de ella en “Violence(s)” de Théâtre National Tunisien, inherente al ser humano, analiza su utilización en aras de una supuesta libertad, con unos actores notables que transitan por diversos lugares siempre sombríos casi borrosos. Al día siguiente, antes de que la compañía de danza Muovere diera vida a los transeúntes en los exteriores del TEA, la compañía Albadulake daría una vuelta de tuerca al casi mito de Bernarda Alba en su obra “Genoma B”, utilizando diversas técnicas circenses como el aro, la cuerda, malabares junto a parte de la simbología “lorquiana” (el abanico, el color verde, la muerte…) construyendo la historia de la Bernarda dominadora, que aquí es un robot, en una alusión a la tiranía de la tecnología sobre el hombre junto a la pasión del arte flamenco, creando así una propuesta escénica muy atractiva. De ahí partimos hacía el TEA, ayudados por la app de Mapas otro logro de este mercado, para encontrarnos con Associació Obskené, que nos traen a Lope de Vega en una versión de “Fuenteovejuna” muy especial manteniendo la idea crítica del señor y el esclavo, que por desgracia sigue siendo actual, pero usando un humor muy sutil lleno de acotaciones al texto, haciendo preguntas al espectador sobre el sentido del mismo y las intenciones de Lope, con alusiones continuas a las redes sociales y con un ritmo frenético, aderezado con canciones que hacen extraordinariamente amena la obra que nos proponen. No nos extraña que vinieran con un Max bajo el brazo y ganara el Almagro Off en 2013. La jornada termina conmocionados con “La extinta poética”, es el sello inconfundible de Eusebio Calonge y Paco de la Zaranda, un retrato de la miseria de una familia tosca, grotesca que pone remedio a sus males con “orfidales”, “tranziliums” y todo un arsenal de medicamentos a través de unas escenas de fuerte impacto visual, donde el esperpento se convierte en algo bello con una carga poética sobresaliente, a parte el trabajo extraordinario del elenco.

El viernes llegabamos al Guimerá para disfrutar de Le Tarmac. La compañía de Burkina Faso hace un homenaje a Labou Tansi a través de un gran ejercicio de narración oral, acompañado de proyecciones de video, despertando el interés de los que desconocemos la historia de uno de los grandes autores del continente vecino. Luego en el TEA le tocaba el turno a la danza con Vane Lunática y su performance llamada “Extraña” donde predomina el baile acrobático jugando con elementos repletos de belleza. La acrobacia también, y sobre todo el “clown”, es utilizado por Colokolo Cirque Urbain Marocain para ofrecer un circo urbano donde predomina la expresión corporal. El día acabó con una delicia protagonizada por la compañía lisboeta do Chapitó con una versión de “Electra” llena de imaginación y creatividad donde la cuchara es el elemento de cohesión de toda una tragedia griega llena de asesinatos, venganzas y amores. Una simple cuchara se convierte en nariz, en máscara, en pendientes, en espada, en puñal, en flor, en antifaz…hasta en lágrimas y todo gracias a tres actores que tienen un dominio de la gestualidad asombroso, contándonos en paralelo la historia de Electra, Clitemnestra, Agamenón, Orestes y Egisto. Una “delicatessen” servida con cuchara de plata y oro.

La guinda de esta edición de Mapas la pondría la compañía mexicana Los Colochos, con una función de esas que se te queda en la retina durante mucho tiempo porque será difícil de olvidar. Una versión de “Macbeth” hecha con maestría, con respeto, ambientada en la revolución mexicana, donde la lucha cruenta por el poder no entiende de tiempos ni lugares. “Mendoza”, que así se llama esta versión, te agarra a las entrañas desde el comienzo, con el público formando parte de una escenografía sencilla pero efectiva, usando elementos como máscaras, títeres o los punzones con fuerte carga simbólica. Asistimos a un viaje a la brutalidad más descarnada, sin artificios, cruzándose con lo mágico a través de la santería, donde la dramaturgia es perfecta, donde muchas escenas rozan lo sublime como la del banquete con el público enmascarado o el suicidio de Rosario, papel interpretado por Mónica del Carmen que hace un fascinante doblete (Rosario esa mujer de ambición desmedida y la “bruja” con gallina en mano) respaldado por todo un elenco sobresaliente. “Mendoza” si es puro teatro, el que entra fugaz y ahí se queda para siempre imborrable. Un privilegio enorme haber asistido a la representación de algo grande, al ritual escénico que acabo con una ovación, que se prolongo muchos minutos acompañada de unas “coronitas”. La coronación perfecta para una edición de Mapas que repetirá su ritual el año que viene. Viva Mendoza!, Viva Mapas!, Viva el Teatro!.

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