“Nekrassov”: La crítica mordaz con elegancia

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Esta edición del Festival Telón nos sigue dando teatro de gran nivel y desde luego a un mes de su final nuestras expectativas se han cumplido con creces. Eso sí nos hubiera gustado que el público fuera tan entusiasta como nosotros acudiendo a funciones, que si bien no esconden actores del “star-system” son auténticas joyitas del teatro actual.

Una de esas joyas ha sido “Nekrassov” producción del Teatro de la Abadía que toma un magnífico texto de Jean Paul Sartre y que pudimos disfrutar en el Teatro Leal de La Laguna. Es curioso como esta comedia (la única) de Sartre ha pasado casi desapercibida para los directores de escena porque no ha sido representada en España hasta ahora. Desde luego desde una visión simple nos recuerda a la típica historia ambientada en la Guerra Fría con los avatares del comunismo y el capitalismo pero lo que esconde es una crítica mordaz a las llamadas “fake news”, a ese cuarto poder que manipula con descaro. Y Sartre lo hace con una elegancia y un estilo que a los ojos del espectador el montaje se convierte en una auténtica “delicatessen” teatral. Un vodevil lleno de confusión y sorpresas que recuerda a las comedias de Wilder o Lubitsch.

La historia se centra en como un periódico conservador necesita (sea verdad o mentira) “publicidad” anticomunista. Que mejor que la deserción del primer ministro soviético Nekrassov para darle cebo al lector, ahí es donde un estafador llamado De Valera aprovecha la ocasión para hacerse pasar por el ruso. El periódico le pagará una vida de excesos a cambio de una ruleta de mentiras. De Valera se burla de todo y de todos, de la burguesía, de los poderes fácticos sorteando a sus perseguidores como una anguila. En definitiva una sátira de pura vigencia al servicio del espectador.

El director británico Dan Jemmett consigue imprimir un ritmo incesante a la obra y nos seduce abiertamente, colocando a todos los actores en escena para ser testigos de como transitan de un personaje a otro con sus pausas, sus entradas y salidas, en definitiva es el juego de la escena al descubierto. La escenografía, a cargo de Jemmet y Vanessa Actif, también es reflejo de este juego con unos pocos muebles y sillas que los actores van desplazando para crear un salón de una casa, la redacción del periódico, la habitación de un hotel, etc.

Por otro lado, en esta maquinaria el elenco es de una calidad extraordinaria. Hacen de sus interpretaciones pura caricatura que se ajustan como un guante a este enredo de escenas alocadas donde la mayoría realizan dobles personajes. A destacar Jose Luis Alcobendas como Sibilot y Demidoff, magnífico sobre todo junto a Miguel Cubero cuya complicidad llevan a niveles notables en las escenas que comparten. El aire pícaro con descaro y elegancia de Ernesto Arias como Nekrassov y De Valera es admirable, al igual que David Luque, el director del periódico que logra una caricatura de su personaje asombrosa. Hay un dominio de lo gestual que estamos seguros el director ha tenido mucho que ver pero que la materia prima en si es extraordinaria. Sin olvidar a Carmen Bécares, impecable como Veronique y Madame Bounoumi; Palmira Ferrer convertida en un excelente Mouton y Clemente García que transita con solvencia entre Robert, Tavernier y Chapuis.

Desde luego estamos ante un producto que no solo divierte y entretiene a partes iguales, si no que nos descubre un texto que a pesar de estar ambientado en tiempos de la Guerra Fría es totalmente contemporáneo. Ha sido adaptado (por Brenda Escobedo) con una sensibilidad y elegancia extraordinarios construyendo una obra de orfebrería soberbia.

 

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