“Priscilla´s Party”

 In Críticas

Aún con los ecos del estreno de “Sunset Boulevard” en el Auditorio de Tenerife y de disfrutar días antes un extraordinario “Billy Elliot” en Madrid (cuya crónica publicaré en breve) llega al Teatro Guimerá,Priscilla El musical“, en la recta final de su gira por toda España.

Basada en la película del año 1994 “Priscilla, reina del desierto” cuenta la historia de tres “drags” que realizan un viaje a través del desierto australiano en un autobús bautizado como “Priscilla”, para actuar en un Casino que regenta la “ex mujer” de Tick (Jaime Zatarain), aunque la intención principal es que este va a conocer al hijo que tuvo hace siete años con ella. Detrás de esta historia, sin muchas pretensiones, se esconde un mensaje de tolerancia, un canto a la amistad, una defensa de los “nuevos” valores familiares con grandes dosis de humor y sobre todo un concepto que acuño “party all the time” que convierte a “Priscilla” en uno de los musicales más divertidos de los últimos años.

Con Tick viajan en ese autobús, Bernadette (Armando Pita) y Felicia (Alex González-Chávarri). Los tres mantienen una enorme complicidad en el escenario y logran llevarse al público a su terreno, además de subirse a enormes plataformas no paran de bailar, cantar y divertirnos. Las escenas entre Bernadette y su “cruz” Felicia se traducen en  momentos (y miradas) que nos hacen sonreír incluso soltar alguna carcajada. A destacar las intervenciones de Albert Muntanyola como Bob, ese caballero que encandila a Bernadette, y su “esposa” Cynthia interpretada por Etheria Chan, una de las escenas del film australiano más recordadas y que aquí la actriz consigue “reinterpretar” de manera brillante.

Pero sin duda lo que más sorprende del musical es su aspecto visual, desde las luces a los casi 500 trajes que aparecen en escena, un vestuario “multipremiado” con un Oscar, un Tony y un Olivier (junto a los 150 pares de zapatos y 200 pelucas) y ese autobús de 10 metros que es otro protagonista de la función, en definitiva, una extraordinaria puesta en escena. Los cambios escénicos son un visto y no visto, y el trabajo que se esconde entre bambalinas debe ser digno de ser grabado o disfrutado como suplemento extra a la entrada de las funciones. Y una fiesta sin música no es fiesta y aquí “Priscilla” expone un carrusel de los grandes éxitos de la música disco con Gloria Gaynor, Village People, Donna Summer, Tina Turner… que el público aplaude desde el minuto uno, un subidón solo interrumpido por el intermedio de 20 minutos, que incluso se nos hace largo a pesar de lo ameno que fue la intervención de una drag durante el mismo. Las canciones en inglés, con algunas partes en español que sirven de hilo conductor con la historia de nuestras tres “drags” están perfectamente engarzadas en el “show”, y es aquí donde las tres divas (Ana Dachs, Teresa Ferrer y Lula Guedes), que están casi todo la función suspendidas en el aire, cobran protagonismo con unas voces bárbaras y timbres al más puro estilo “black music”.

El autobús (o la guagua como queráis) de “Priscilla, el musical” estará unos días más en el Teatro Guimerá (hasta el 25 de enero) para después finalizar su gira en Sant Cugat, Málaga y Vitoria. Si queréis pasar dos horas y media de diversión y buen rollo os aseguro que no os defraudará, sin duda como reza el eslogan es: “La fiesta de las fiestas”.

Final

 

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